viernes, 9 de diciembre de 2011

OCUPACIONES II

El médico que no era docto en ningún área, salió del hospital al borde de la furia pues su paciente, el Sr. López, no acudió a su cita y lo estuvo esperando por 30 larguísimos minutos estúpidamente largos y suficientes para darle la razón a Einstein sobre la relatividad.

Subió a su auto compacto, puso un disco compacto, golpeó el estereo para que “agarrara”, maldijo por la obscuridad de su casa, encendió cuantas luces pudo, recalentó la comida y se sentó a ver una serie policiaca, no logró comprender la trama pues en ese momento pensaba seriamente en aplicar para un postgrado en salud mental infantil.

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Se ahorcó con su propia corbata, el eminente y controversial abogado fue primera plana de los diarios locales, se especuló sobre su decisión, era de dominio común sus nexos con la mafia, sus constantes infidelidades a la monumental socialité que tenía por esposa, su afición a las apuestas clandestinas y legales y sus deudas estratosféricas, de la quiebra hablaron muchos que lo conocían y muchos que de buen agrado hubieran puesto el nudo a la corbata, con estas conclusiones ninguno pensó en buscar la nota suicida que el viento llevó al jardín exterior.

Lo he logrado todo y odio envejecer. Adiós miserables.

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Al maestro de primaria le rechazaron su solicitud para una beca otorgada por la Unión Europea por su terrible redacción, la ortografía deplorable y las inconsistencias sobre su experiencia laboral que no fue capaz de maquillar en el currículum.

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Sobre los justos y competentes nunca hay noticias, dijo el diputado al sacerdote el domingo en el atrio.

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El candidato estaba eufórico, le contaron que recientemente habían salido al mercado unos “chícharos” tan pequeños que eran imperceptibles incluso en un frente a frente, con su incontenible felicidad hizo un brindis por el avance tecnológico que le evitaría futuros deslices, mientras unos infieles casi se cagan al no poder contener la risa. Calló redondito.

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El maratonista no se desmayó de milagro o recordó que en la meta le esperaban los fotógrafos.

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A sus 39 años y 17 en primera división se planteó comenzar una carrera de empresario restaurantero, mandó enmarcar todas sus fotos, playeras autografiadas por otros futbolistas y notas periodísticas, tenía todo bien vislumbrado, él mismo se encargaría de la decoración.

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Como no había sucedido nada de impacto ese día, sacó su grabadora y escribió rápidamente la nota de emergencia antes del cierre de edición.

OCUPACIONES

Después de cuarenta días de encierro voluntario, salió a comerse otra vida.

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El antropólogo después de bailar y beber como camello, se sentó a observar cómo la fiesta terminaba a golpes.

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Nunca se supo quién mató a la señora de la esquina, un día de verano la encontraron tendida, muerta, con muestras de asfixia, pero sin moretones o síntomas de paro respiratorio, según los peritos la causa había sido externa y premeditada, un homicidio, a un año de investigación no han identificado la causa del ahogo, ni encontraron sospechosos ni móvil.

Era una señora como otras tantas dedicadas a mantener su tienda con vida, lo que nunca se le ocurrió a la vieja es que la tienda después de 30 años ya se había cansado de mantenerla.

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Con su mejor maquillaje se pintó la boca, la nariz, las mejillas todo tendría que estar perfecto, salió a tiempo para el espectáculo, fue un buen día pues logró reunir la cuota de 300 pesos que le exige su padre diariamente.


Teporocho III

Lo primero y más importante, conseguir un compañero, indispensable para la readaptación social, pero hasta el perrito que andaba cojo y que el torso lo llevaba con una inclinación de 45 grados le huía, su olor era nauseabundo, su apariencia lastimaba a la evolución entera, pero eso era poca cosa contra su andar, su mirada, sus dedos retorciéndose, finalmente cuando se había dado por vencido, notó que un perrito lo seguía, se alegró y lo tomo en brazos, luego en la noche, cuando reparó que éste no sabía hablar, lo sacó de su caverna a patadas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Carmen

Carmen sale de prisa para no ser escuchada, deja una nota, besa su frente helada, se escapa.

Carmen camina, corre, no se detiene, nunca mira atrás, ya no mira atrás, no hay nadie y los recuerdos están al acecho.

La esperan en el lugar acordado, ella no habla, la meten en el automóvil, no se queja por los empujones, por el cabello arrancado. Conducen rápido es la madrugada del domingo y la ciudad está a punto de renacer, es el tiempo de nadie. Extiende el brazo, lo toman como si quisieran arrancarlo, no mira y siente el cosquilleo que recorre su extremidad, la espina dorsal, de un tirón hasta la coronilla y de rebote hasta los pies.

Le ordenan despertar y sonríe, el cosquilleo es agradable, bailarina, giros, ovaciones, la orquesta.

Se sienta mirar la televisión, no hay nada interesante, una mujer en minifalda anuncia cielo despejado, el azul, recuerda su vestido brillante azul también, recorre sus mejillas y son lisas como antaño, cierra el libro no le gusta la literatura clásica, es lo único que hay en la biblioteca. Mira la pared nácar y otra vez azul celeste, esta vez custodiado por barrotes y enmarcado por el concreto y nadie la conduce al baño, se hace pis encima, la azotan otra vez y mira hacia atrás, otra vez ese aliento alcohólico y los ronquidos, los ronquidos insoportables, sintió una punzada aguda, dolorosa al borde de su sexo.

-Hoy volví a asfixiarlo - dijo en la sesión de grupo – Pero él tiene la culpa ¿cierto?, necesito mi vestido azul.

Teporocho II

Cuando perdió la cuenta ya habían pasado 10 años y eso sucedió antes de las canas y la calvicie, ese tiempo tiene que su mundo se reduce a 10 metros de acera; de un extremo la licorería y del otro su caverna urbana. Cuando supera la inconsciencia, abandona su infecto rincón y va a tumbarse entre los pasos con prisa y dirección para que la providencia le mande un par de monedas, termina con alcohol en sus manos y los ojos hinchados, unas 20 horas después vuelve y espanta las moscas y ratas que usurpan su aposento.

Autoayuda

Y lo atropellé, salió del ángulo ciego, sólo pude ver volar las fotocopias de un libro de Bucay que cubrieron el asfalto ensangrentado.

El teporocho I

El teporocho despertó, salió de su rancia guarida con la determinación de recobrar el habla, caminó tambaleante, espasmos y movimientos cefálicos circulares, una pareja perfumada le dio la bienvenida apretando el paso para evitar su encuentro, él respondió con un saludo invisible girando a trompicones su cabeza hacia su hombro derecho. Sonríe.

Microrrelatos

-¡Te escribí un par de microrelatos!

-¿Sí? ¿Dónde están?

- A no, todavía no los termino.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Actor


Veinte minutos antes de las 8:00, cigarro y café, ritual repetido sin variación las últimas 207 semanas de su vida.

Contaba el tiempo en semanas, los años le abrumaban, esos mocosos tendrían su misma edad y estaban al filo de emprender alguna carrera, una mierda los años, las semanas son más palpables, soportables, los años no hacían más que burlase de él. Se lo explicaba por el hecho fatídico de haber nacido 31 de diciembre de 1989. No creía en el psicoanálisis. Su terapia era observar, su terapia y el detonador de una ira abrasiva.

Si no hubiera sido así, si no… ¿Cuántos años tienes?, 18, ¡claro!, sí en verdad, quiero ser actor y no tengo dinero, ¿puedo?, pero no tendrás sueldo, no importa con tal de…, habla con Clara en la oficina del fondo, ella te dirá qué hacer… tiempo después en su semana 208 de trabajo y 1144 semanas de nacimiento, se decidió, pues le quedó muy claro desde un principio, que nunca iban a dejarlo entrar a ningún curso, a ninguna clase, nadie le hablaría jamás a menos de que hubiera algo que cargar o arreglar.

Interrumpió su cigarro, tiró el café, cruzó a checar entrada 7:45 am, dispuso las puertas según el plan, el resto transcurrió como cualquier día, siempre por las esquinas, invisible empleado que los precoces megalómanos aprendices de actores no verían venir.

Semana 209, además de café y cigarro, el periódico anunciaba en primera plana de las noticias domésticas la misteriosa desaparición de una joven promesa en el cine. Tiró el diario huérfano de la historia principal de la sección local, sonrió complacido por su graduación con mención honorífica y salió en busca de otro trabajo, una tienda 24/7, y quién sabe, tal vez algún día sería famoso.